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Las investigaciones han demostrado, que los efectos del café sobre el sueño varían enormemente de una persona a otra. Existen factores como el ruido, la temperatura y el estrés que pueden influir de alguna manera en el retraso de éste.
La cafeína es un estimulante suave, por lo que algunas personas, más vulnerables a los efectos de los estimulantes que otras , experimentan dificultad a la hora de dormir después de beber café y otras, por el contrario, pueden consumirlo sin experimentar ninguna alteración en el sueño.
Por lo tanto, a una cuestión de “sensibilidad individual” una solución sería el café descafeinado
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